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EL ARTE DE TEJER SOMBREROS SHILICOS

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  El vídeo etnográfico ofrece una inmersión profunda en la rica tradición del sombrero de paja Toquilla, también conocido como sombrero Shilico, en Celendín - Cajamarca. Este emblemático accesorio no solo cumple una función práctica al proporcionar sombra y protección solar, sino que también encarna un profundo simbolismo cultural y destreza artesanal arraigada en la historia generacional. La producción de estos sombreros no se limita solo a Celendín, sino que se extiende a los distritos circundantes de esta provincia, enriqueciendo aún más la diversidad artesanal de la región. En el proceso de documentación, la señora Arminda Diaz y el señor Elí Chávez, representantes expertos de la comunidad, brindan valiosas perspectivas al relatar y mostrar detalladamente el intrincado proceso de elaboración de los sombreros Shilicos. Sus voces y habilidades revelan no sólo la destreza técnica, sino también el compromiso y la pasión que impulsa esta forma de arte ancestral. El propósito fundame...

¨La imposición de ideales y la falta de respeto, nos llevan a conflictos continuos que no tienen cuando acabar¨.

¨Mi mayor virtud y defecto a la vez, es tener esperanza en la humanidad, por encima de todos los desastres que estos causan¨.

¨Hasta la gota más pequeña de amor, puede hacerte entrar en tristeza, si está se va¨.

¨Que nadie te diga cómo tienes que vivir tu vida, recuerda que eres el autor de tu historia¨.

El reclamo de la voz ausente

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La gente nos critica en nuestra muerte, nos regañan el habernos ido de la vida; nos culpan del dolor de nuestra familia, y nos toman como locos egoístas. Si en vida criticaron mi manera de ser, si en vida criticaron mi cuerpo; si en vida criticaron todo de mi, era obvio que criticarían mi muerte también. Que quien soy yo, para decidir cuando irme, que seguro estoy en el infierno por lo que hice; que soy una persona débil, que no aguanto nada, ¿Qué puedes saber tú de mi dolor en vida?. Hoy derramas lagrimas sobre mi tumba, pensando que paso, y como no te diste cuenta; te preguntas donde estoy en este momento, y te lamentas el haber estado ausente. Hoy tus lagrimas no me regresaran la vida, tampoco es tu culpa mi retiro; la culpa es mía, por no sanar mis heridas, sé que te duele el vacío que deje en ti. Pero hoy que no estoy, te pido que me dejes descansar en paz; te pido que no critiques mi decisión, solo yo conozco mi dolor y solo yo sé lo que tuve que pasar.